jueves, 7 de abril de 2011

Somos responsables


"Tu cuerpo, los recuerdos y las emociones son tu hogar, en tu mente está la herramienta para recrear el futuro”.
Gabriela Fuenmayor

Para nadie es un secreto que nuestras acciones y reacciones sean positivas o negativas vienen arraigadas en lo que vivimos en nuestra etapa inicial de crecimiento, convirtiéndose en problemas emocionales no resueltos en nosotros mismos y que lamentablemente vivimos traspasando de generación en generación.

Todos estos sentimientos negativos dan como consecuencia tristezas, desgano, problemas económicos, fobias, traumas emocionales, baja autoestima, enfermedades, etc.

Muestra de esto lo podemos ver a diario cuando nos interesamos por el bienestar de algún compañero y conseguimos como respuesta un “más o menos”, “me siento mal” o “estoy mal”. Escudándose en su estado de ánimo para evadir responsabilidades o sus propias culpas.

A ti hombre, a ti mujer, a ti ser humano van mis palabras con la esperanza que sirvan de hilo destructor de procesos karmáticos que van de generación en generación. Porque la verdadera esencia de la vida se vive en nuestros hogares, en el ejemplo que les damos a nuestros niños. Saquemos la bandera de LIBERTAD que tanto necesitamos, porque somos fuente de vida.

La medicina occidental asegura que más de un 90% de las enfermedades físicas nacen en nuestra mente. Es decir que las enfermedades surgen en problemas emocionales que no resolvemos en su momento y se van ahondando con el tiempo.

Por otra parte la física cuántica está descubriendo que la Realidad que creamos se basa exclusivamente en aquello que pensamos y sentimos. En pocas palabras, si sentimos tristeza, desgano, ira, etc. todo lo que creamos en nuestro mundo material tendrá estas características.

Pero, ¿Qué mecanismos tienen los seres vivos para determinar si lo que han percibido es favorable para su supervivencia o no?

El psicólogo V.J. Wukmir (1967) planteó que tales mecanismos son las emociones. La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece beneficiar su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y si no, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.).

Lo que quiero decir con todo esto es que el mundo perfecto inicia en ti, en que le des a tu mente y a tu cuerpo la fortaleza para co-crear un mundo mejor, porque si bien es cierto que el Universo es el retorno cíclico de lo eternamente igual, sólo tú tienes la posibilidad de reconocer tus fallas y dicirte a ti mismo tus errores para iniciar el CAMBIO que tanto necesitas.

El secreto está en aprender que la fortaleza viene de ti mismo, no esperes que un tercero te lo diga, o que un mal acontecimiento te impulse a cambiar, porque el momento es ahora, que tienes vida, lucidez y sobre todo TIEMPO."
Susana Pizzona

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