sábado, 27 de agosto de 2011

ARTEMEDIACIÓN CON NIÑOS: el lenguaje del juego, el valor del instante

Artemediación es en un acercamiento al individuo a través del arte. Puede usarse música, fotografía pintura... Se trata de crear un espacio neutro, en el que la persona se sienta segura. En este espacio, se crea un diálogo entre la obra (de la naturaleza que sea) y la persona. La artemediadora es una acompañante que se encarga de facilitar este proceso. No es un taller de arte. No hacen falta conocimientos o técnica. Las artemediadoras no somos terapeutas. Somos facilitadoras de lo que ocurre durante la creación, y contenedoras de los sentimientos que se puedan desatar.

Usando el arte como un lenguaje, en aquellas situaciones en las que las palabras no son suficientes o adecuadas, no solo estamos dando la posibilidad de expresar sentimientos, emociones o estado de ánimo, si no que dependiendo de la persona a la que nos dirigimos, podemos buscar: mejora de las relaciones sociales, mejora de la autoestima, seguridad, un respiro, un alivio, un descubrimiento de lo que nos está pasando realmente o lo que sentimos... En el caso de los niños, sin embargo, la artemediación tiene matiz especial...

Lo más importante, y lo mejor de trabajar con niños es aprender a apreciar el Instante. Los niños son expertos en el aprovechamiento del momento, en vivir el presente. Conforme crecemos, parece que perdemos esta capacidad, pero en el trabajo con niños de 1 a 3 años, he comprobado cómo cada pequeño detalle llena su realidad, cómo sólo existe el ahora.

La Artemediación con niños propicia un espacio neutro, un espacio que ellos no relacionan con otros usos u otras personas. Esto puede parecer difícil, pero es increíble lo rápido que los niños recrean y reinventan cualquier cosa. He trabajado por ejemplo en un comedor: al principio, los niños jugaban a comer, querían sentarse en sus sitios. En la siguiente sesión esto estaba casi olvidado.

Tras acostumbrarse a un espacio, viene de forma natural que los niños se adapten a la dinámica de la Artemediación, que en su caso se presenta en el que es su lenguaje: el Juego.

Como artemediadora, soy un elemento más del espacio. Estoy ahí para que no se hagan daño o para ayudarlos a resolver conflictos, pero no intervengo. Ellos comienzan entonces a comprender que ese espacio es seguro, y es suyo. Y jugando, cuentan, sienten, reciben, intercambian... Soy la afortunada observadora de este proceso, que no deja de asombrarme.

Enseguida, los niños captan que no soy su educadora, no soy como las otras “profes”. Ellos incorporan esta nueva figura con facilidad. Las reglas conmigo son diferentes. En esa habitación, casi todo es diferente. Soy como una arquitecta que antes de la sesión, les construye un pequeño mundo. Este escenario y los juegos que se desarrollan en él han de considerarse como algo muy serio, muy importante: es el medio de expresión que emplean para contarte todo sobre ellos, sobre lo que les rodea, sobre como se sienten. Es la manera en la que aprenden y descubren cosas nuevas.

Volvemos en este punto al Instante. No debo dejar de comentar, que los niños, son Creadores en estas sesiones. Su obra es delicada y efímera. Algunas veces, encuentro muestras materiales de su paso por la sesión: pequeños trozos de cartón dibujados con ceras, esculturas realizadas con esponjas. Pero esto es solo una pequeña parte de su obra, que empieza cuando la puerta se cierra tras ellos, y termina cuando nos despedimos de la “clase” y de los objetos que hay en ella. A cada momento que pasa, la obra cambia, evoluciona... el momento anterior desaparece para siempre, pero si te paras a pensarlo, te pierdes lo que te están mostrando. Como ya he mencionado, esto es algo muy serio: lloran, se extrañan, ríen o se enfadan. Puede que estos sentimientos duren un suspiro y desaparezcan , pero durante ese suspiro, ponen el alma.

Linkedin- Adela Sánchez García - Artemediación

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