jueves, 29 de septiembre de 2011

Educacion para la vida

Entrevista A Sara Cobos

Hoy damos la bienvenida al curso escolar con una nueva sección en Educación para la Vida. La intención integrar en nuestro Proyecto Educativo las aportaciones de personas comprometidas con la Educación, a través de la entrevista y la inauguramos con Sara Cobos, coach que se dedica a la difusión y aplicación del coaching para el desarrollo de personas y organizaciones y que también imparte conferencias, cursos, seminarios y talleres con esta metodología.

Pero, ¿quién es Sara Cobos?

Sara es Coach Profesional y de Familias. Socia fundadora de AECOFAM, Asociación Española de Coaching de Familias. Pionera en Coaching Familiar, proyecto social que acerca la metodología de Coaching a familias y docentes, facilitando su aplicación en el contexto familiar y educativo, con el objetivo de despertar el talento, el desarrollo de competencias y adquisición de habilidades que mejoran la convivencia y la educación.
Coach Certificada por AC3 Asociación de Coaching para Pymes, Profesionales y Personas.
Investigadora incansable, en constante búsqueda de aprendizajes, interesada en el desarrollo de personas y organizaciones. Vive de forma proactiva su inquietud por mejorar las relaciones, la convivencia, la enseñanza y la educación. Cree en las personas, en su capacidad para el aprendizaje continuo, sintiendo que éste puede ser positivo, menos costoso. Es una persona comprometida consigo misma y con los demás.

Sara, en uno de tus blogs, encontramos esta definición:

“Coaching, es escribir con nuestras propias palabras qué queremos que sea nuestra vida.”

¿Puedes concretarnos en que consiste un proceso de coaching y que puede aportar a nuestras vidas?

Para mí el coaching es un sistema de aprendizaje activo. La persona consigue pasar al primer plano de su vida, a tener responsabilidad y libertad, Se compromete con lo que le está ocurriendo para poder hacer cambios, en definitiva, pasa a ser protagonista de su vida.

¿Cómo se hace coaching? ¿Cómo se aplica?

Lo primero es que la persona quiera el cambio o la mejora. No puede ser nunca impuesto, imprescindible el compromiso y el querer hacerlo. Puede hacerse de forma individual o en grupos.
Tomar conciencia de la situación: cómo está ahora, qué necesidades de cambio tiene.
Clarificar el objetivo a conseguir con el proceso.
Poner un plazo temporal y medir los resultados.
Es un método con el que obtenemos mejoras, conseguimos los resultados que hemos determinado, para un plazo previamente definido, en menos tiempo. Nos resulta más fácil hacerle frente a cambios ya sean negativos o positivos, nos hace más conscientes de nuestras realidades, nos entrena para integrar aprendizajes y dar respuestas válidas a esos quiebres implícitos en toda historia humana.
Su práctica es muy sencilla, una conversación estratégica que respeta en todo momento la confidencialidad necesaria para tratar con total confianza todos los aspectos personales y profesionales que la persona quiera compartir sin sentirse juzgado, etiquetado o evaluado en su forma de percibir, interpretar y sentir en su vida. Es muy enriquecedor conversar en un contexto de confianza que permite “pensar en alto” sin censuras innecesarias.
La sesión tiene una estructura definida, que puede variar según el método aplicado para ordenar las distintas fases del proceso de Coaching. Uno de ellos el Método GROW que es un Método para estructurar procesos de Coaching, orientado a conseguir objetivos creado por Grahan Alexander en 1980.

Las fases son:

Goal: Meta objetivo
Reality: Realidad
Options: Generar y analizar alternativas
What/Will: Compromiso, plan de acción

Sara, tú te enfocas en el coaching familiar. ¿Cómo surge esta idea?

Por necesidad propia, llevo viviendo en pareja 27 años y tengo dos hijos. Así que me acerqué al coaching buscando respuestas y lo que encontré fueron preguntas, que me hicieron dejar de buscar en el exterior y buscar dentro de mí. Y sentí que era importante acercar todo esto a las familias para ayudarlas a manejarse en los cambios personales y de relaciones que todos vivimos para adaptarnos a la sociedad a la que pertenecemos.

En tu época de estudiante algo de esta idea ¿formaba parte del sueño que querías hacer realidad?

Soñaba con una escuela donde cada persona seleccionaba el aprendizaje que sentía necesario para vivir un aprendizaje práctico para la vida. Yo necesitaba otras formas de aprender, ser activa, no estar sometida. Encontrar la forma de aprender a mí manera, de una forma más natural. Intuía que había otras formas de aprendizaje diferentes de las que se llevaban a cabo en mi colegio.
También me influyó el hecho de que pertenezco a una familia de emprendedores. Soy la segunda de 5 hermanos. En mi familia todos hemos cooperado desde muy jóvenes, en el negocio familiar. Mis padres introdujeron el sistema “Catering” en su empresa de hostelería en los años 70.
Tuve oportunidades para ver que no existe una forma perfecta y única de hacer las cosas, para aprender qué es y cómo funciona una empresa. Esta experiencia de trabajo me facilitó grandes aprendizajes del propio negocio, de las relaciones personales en el trabajo, y de la necesidad de gestionar las distintas áreas con eficacia. Valoro muchísimo esta experiencia en la que fui descubriendo la necesidad de gestionar trabajo y familia, que en mi caso eran una misma realidad, donde temas profesionales y aspectos personales y familiares iban de la mano. Percibo la importancia de la formación continua, el valor de la especialización profesional, el cambio desde la gestión emocional en el ámbito laboral y la riqueza de la innovación continua en las empresas. Se despierta en mí el hábito del aprendizaje continuo, el interés por la innovación, el valor de emprender. A los 22 años creo mí mi propia empresa, un Centro Deportivo. Una experiencia que marcará un nuevo cambio en mí. Tomo consciencia que cuerpo y mente han de trabajar alineados para que nuestro desarrollo sea completo y valioso:

“Entrenar el cuerpo y cuidar la mente. Entrenar la mente y cuidar el cuerpo”, frase que resumiría mi iniciación a una nueva forma de entender el trabajo y las relaciones.

¿En qué momento de tu vida intuyes que esto se va a afianzar en tu camino?

Se afianza en cuanto me doy cuenta de que estamos aprendiendo continuamente, que el cambio es una constante en la vida que vamos integrando cada cual a su ritmo.

¿Cómo empieza a ser una realidad?

Empecé mi formación de forma autodidacta y dando mucha importancia a las relaciones. Necesitaba comunicarme de tal forma, que pudiese entender a los demás y los demás me entendiesen a mí.

¿Cómo crees que pudo ayudarte la educación que recibiste para que así fuese?

En el colegio, confieso que hubo momentos que me sentía “torpe”. No sólo fue en el sistema educativo, también en mi familia tenía la sensación de ser menos capaz en relación a mis hermanos, esto, sin embargo, me despertó a querer demostrarme que no era así. No ver mi talento, me llevó a buscarlo. De alguna forma no sabía el valor de las diferencias, la riqueza innata y única que todos tenemos, y que a veces dejamos de lado para “ser como” o “parecernos a”.

Considero que es muy importante que los padres y las madres estén muy atentos para ayudar a sus hijos e hijas a buscar los talentos que no están a la luz. Yo sentí como mi madre estuvo muy pendiente en ese sentido.

En tu proceso de enseñanza-aprendizaje, ¿podrías destacar aspectos que te afectaran de forma positiva y otros que lo hicieran de forma negativa?

De forma positiva destaco la estructuración del tiempo, las normas y obligaciones en relación a horarios, trabajos y disciplina, pues es trasladable a la vida. Tener claro los compromisos a cumplir, conocer las obligaciones necesarias en el trabajo para nuestro aprendizaje. Lo considero muy positivo.

Lo más negativo, la falta de atención más personal en los momentos puntuales en que los niños y las niñas no estábamos plenos. En esos momentos eché en falta la acogida como persona.

De tus maestros y maestras, ¿quién fue una persona clave para ti?

Una maestra de primero, la señorita Milagros, aún recuerdo sus besos y sus “mordiscos” cariñosos. Se llevaba muy bien con mi madre y se involucraba mucho con las familias. Era muy cercana y una persona muy abierta, muy alegre y de mucha vitalidad. La disciplina teníamos que cumplirla, pero se relacionaba con nosotras según las necesidades de cada una. Tenía la habilidad de saber si estabas mal. Recuerdo que en el recreo nos paseábamos todas agarradas y ella siempre llevaba en brazos a alguien. Me recuerdo en sus brazos, pues acogía cada día a una niña, intuyo que la que más lo necesitara en ese momento. Hace tiempo que no sé de ella, pero voy a indagar, me apetece saber que es de su vida.

¿Qué cualidades destacarías de ella?

Disciplina, rigor, capacidad para responsabilizarte, empatía, saber entender y diversión en el aprendizaje.

Una idea que te transmitiese, un aprendizaje que supusiese un antes y un después en tu vida.

Te puedes sentir bien independientemente de la situación que estés viviendo. Me sentía bien aunque la situación que vivía en la escuela me costaba. También que todo tiene un tiempo y que por eso hay que confiar en que la persona encontrará su camino.

¿Cuál fue el momento de más felicidad que viviste en tu colegio?

Aprobé un curso completo disfrutando. Ya no quería esconderme, ser invisible, que no me vieran o preguntaran. Ya participaba de forma activa, levantaba la mano y contestaba a preguntas. Mi felicidad en el colegio llegó cuando empecé a ser protagonista de mi educación.


Sara, no sé si estarás de acuerdo conmigo en que es importante soñar, pues los sueños se hacen realidad si vamos a por ellos. Así que te invito a soñar con la excelencia en la Educación.


Si estuviese en tu mano y, fíjate que yo, de alguna manera siento que lo está, que está en nuestras manos, ¿qué aspectos serían clave para ti en un ideal de excelencia educativo?

Tener en cuenta el talento de cada persona y respetar las diferencias atendiendo tanto al que se queda atrás como al que destaca. Integrar las diferencias tanto por defecto como por exceso. Trasmitir que estas diferencias son respetables, que no tenemos que ser iguales.

¿Qué tipo de persona crees que esa educación pondría en la sociedad?

Respetuosas, responsables y comprometidas con lo que va a ser en su vida. Satisfechas y felices.

¿Qué valores promovería?

Respeto, responsabilidad y coherencia.

A tu entender, ¿qué cambios serían imprescindibles para conseguirlo?

La vocación, que la enseñanza sea profesión más pasión. Que haya motivación, capacidad de aportar valor a lo que se está haciendo. Que los maestros y maestras introduzcan cambios y mejoras y que se involucren en estos cambios.

¿Qué mantendrías de lo que se está haciendo actualmente en los colegios?

La flexibilidad y la apertura a los nuevos métodos y las nuevas tecnologías. Éstas, tanto por el acceso a la información como por ser vía práctica de comunicación, a través de la web del centro y el uso de redes en la comunidad educativa.

¿Qué puede aportar Sara, desde el Coaching familiar a este ideal educativo?

Herramientas para el cambio y el coaching aplicado a este contexto. Acercar el coaching a las familias para educar y a los docentes para educar y enseñar. Acompañar en el proceso de hacerse personas, ya que en este proceso la familia y la escuela comparten objetivos comunes.

Para terminar, ¿alguna lectura, algún libro cuyas enseñanzas puedan integrarse en el mundo de la Educación?

Difícil elección, destacaría:

-El corazón del asunto: Claude Steiner.
-Brújula para navegantes emocionales. Elsa Punset
-Inteligencia Emocional. Daniel Goleman
-Vivir para Crecer: El maravilloso mundo de tus posibilidades. Virginia Satir
-Teoría General del Coaching. Fernando Bayón
-Excusas para no pensar: Eduard Punset
-Equilibrio mente cuerpo: Osho

Sara, te agradezco tu participación y entrega.
En algún momento de esta entrevista me has comentado que tú has hecho coaching en una acera, en una cafetería, que cualquier lugar ha sido bueno para que pudieses ayudar. Siento que con tus palabras además de respuestas, me has regalado, fuerza y empoderamiento, que intuyo surge de integrar coaching en lo que haces y esto sólo puede trasmitirse, desde la pasión que sientes por tu profesión y desde la autenticidad al ejercerla. Muchísimas gracias, de todo corazón.

Para mí también ha sido poderoso contactar con momentos de mi infancia y otras épocas de mi vida, que me han permitido recuperar matices del sueño que estoy convirtiendo en realidad.
Ana María te doy las gracias por haber hecho posible esta agradable experiencia.

Podemos seguir la misión de Sara Cobos en su blog:

http://saracobosb.blogspot.com/


Ana María R. Novoa

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