miércoles, 9 de noviembre de 2011

Decálogo por el Talento: Fundacion Promete


“El talento, en palabras de José Antonio Marina, no está al principio, sino al final del proceso educativo y, por tanto, es algo que todos podemos desarrollar. Convencidos de ello, en Fundación Promete trabajamos para que el desarrollo del talento sea un objetivo constante en todos nuestros proyectos. “

El siguiente decálogo es el conjunto de principios sobre los que Fundación Promete ha construido hasta ahora su misión fundacional:


1. OBJETO ¿Qué es?

El talento es una capacidad potencial desarrollada.

Las capacidades innatas son sólo un potencial, una propensión o posibilidad de expresión de ciertas aptitudes en función de los contextos y, por tanto, incognoscibles en último extremo en estado puro al estar condicionadas por dicho contexto desde la misma gestación. La base genética de las capacidades implica que su presencia en la población se corresponde por efecto estadístico a modelos regulares de distribución, independientes de factores socioeconómicos o culturales.
El talento es la evidencia observable del desarrollo de una capacidad, logrado a través de la educación, como contexto de estímulos maximizadores, y el ejercicio de la voluntad del individuo, mediante el trabajo y la mejora personal. El talento es, por tanto, producto de tres variables: capacidad, contexto y voluntad.


2. TRASCENDENCIA COLECTIVA ¿Qué significa para todos?

El talento es el motor del mundo.

Los grandes avances científicos, técnicos, humanísticos y sociales de la Historia de la Humanidad son fruto del trabajo de individuos con talento que han tenido la oportunidad de trabajar en contextos lo suficientemente fértiles como para permitir que aflorase. Unos pocos son grandes genios creativos, pero su obra requiere de otro tipo de talento, de base mucho más amplia, que la reconozca, aplique y difunda. Si hay talento, hay futuro.

3. TRASCENDENCIA INDIVIDUAL ¿Qué significa para cada uno?

El talento da sentido a nuestra vida.


Los individuos exploran el posible desarrollo de sus capacidades en busca de la realización de sus mejores posibles talentos a través de todas las etapas de su vida, en un continuo de experiencias, a través de la familia, la escuela y el trabajo.
La autorrealización se hace posible por el encuentro del individuo con el contexto idóneo en el que sus capacidades se despliegan y expresan en forma de talento observable y de forma eficiente respecto a la energía aplicada.
Debemos crear contextos educativos ricos, profundos y posibilitadores de experiencias explorativas de encuentro del individuo con su medio idóneo.


4. UNIVERSALIDAD ¿Quién lo posee?

Las diferencias de talento son de grado.


TODOS tenemos algún tipo de talento susceptible de ser desarrollado en algún grado. Las diferencias de talento entre los individuos son sólo de grado, cuantitativas, y nunca cualitativas, y por tanto no pueden servir para establecer diferencias en sus derechos y deberes como ciudadanos.


5. DERECHO ¿A qué tenemos derecho?

A la igualdad de oportunidades para el desarrollo pleno de las capacidades potenciales del individuo (LOE).


La administración educativa debe garantizar los recursos y condiciones necesarias para la aplicación práctica de este derecho, flexibilizando sus criterios de ordenación académica y facilitando en lo posible la individualización del aprendizaje y la adaptación a las necesidades educativas de cada individuo o colectivo.
Se minimizará así el condicionamiento de oportunidades del individuo, marcado por el entorno de origen geográfico, clase social o nivel cultural de los padres, que hasta ahora la escuela no ha sabido neutralizar suficientemente. Precisamente, es la maximización del desarrollo de sus capacidades potenciales a través de su voluntad, lo que otorga al individuo una oportunidad de sobreponerse a la adversidad de un entorno de origen desfavorable.


6. DEBER ¿Qué debemos hacer?

El desarrollo del talento es tarea de todos.


La educación, y por tanto, el desarrollo del talento, es tarea de todos, por lo que todos los agentes sociales deberían cooperar conjuntamente mediante proyectos coordinados y convergentes: administración pública, empresas, organizaciones, familias y ciudadanos.


7. OBJETIVO ¿Qué conseguiremos?

Elevar el nivel educativo y de bienestar general.


La mejora de la atención a la diversidad elevará el nivel del sistema educativo general. Los alumnos del siglo XXI requieren estímulos e itinerarios individualizados, contribuyendo a mejorar la todavía reducida flexibilidad del sistema y, en cierta forma, obligando a la comunidad educativa a innovar. Esta competencia para la diversidad será útil para la construcción de una escuela verdaderamente adaptativa.


8. METODOLOGÍA ¿Cómo lo lograremos?

Identificación, Intervención e Integración.


La administración pública, junto con la sociedad civil, debería implantar programas regulares de:
Identificación temprana, sistemática y universal del talento.
Intervención educativa especializada adaptada a las necesidades de cada colectivo.
Integración y reintegración del talento en origen.


9. INSTRUMENTOS ¿Cómo cambiaremos?

El talento necesita nuevas tecnologías y metodologías.


La renovación del paradigma educativo actual debería realizarse sobre las innovaciones y ventajas potenciales de las nuevas tecnologías, aceleradoras y aumentadoras de la capacidad humana de aprendizaje, así como de las nuevas metodologías didácticas y organizacionales procedentes de las ciencias humanas y empresariales que optimicen respectivamente la eficacia didáctica y la eficiencia económica del sistema educativo.


10. FACILITADORES ¿Qué y quién nos ayudará?

Impulso del mecenazgo civil.


El Estado debe construir el escenario fiscal y de fomento necesario para impulsar el mecenazgo privado para el desarrollo del talento, la I+D+i y el emprendimiento. La sociedad civil debería cooperar mediante el altruismo y la solidaridad como mecanismos de redistribución de riqueza e igualdad de oportunidades.


En Fundación Promete somos conscientes de lo inusual que puede resultar que desde la esfera privada empresarial se pretenda intervenir en el sistema educativo. A pesar de esto, consideramos que es nuestra obligación defender lo que consideramos principio originario de nuestro proyecto, el ejercicio de la Responsabilidad Social Corporativa en el desarrollo del talento. Precisamente en lo diferenciado e innovador de esta propuesta radica en gran parte su potencial transformador y enriquecedor, dado que la diversidad social es la fuente de la creatividad y la riqueza.


En Fundación Promete nos gustaría compartir con la comunidad educativa algunos de los recursos de que disponemos, y creemos útiles, y que son inherentes a nuestros valores como empresarios: creatividad, innovación, autosostenibilidad económica o visión sistémica, entre otros.
No creemos que sea posible mejorar el estado actual de las cosas si no lo hacemos entre todos. La complejidad del cambio en curso nos obliga a todos a aproximar lenguajes, estilos de pensamiento, modelos de resolución de problemas, códigos y, por supuesto, a no desperdiciar recursos.


Finalmente, instamos a todos a la defensa y el impulso colectivo por el desarrollo del Talento, respetándolo y promoviéndolo cual auténtico Patrimonio de la Humanidad, y protegiéndolo de cualquier instrumentación, frecuente en las dinámicas política y laboral, que tan fácilmente puede arrasarlo mediante la tergiversación de los términos. Aquí hemos procurado aclararlos.

Fuente: Decalogo Talento, Fundacion Promete

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