domingo, 17 de junio de 2012

¿ME AMAS…? …. POR SUPUESTO QUE SI. – Teoría de la elección




“La terapia de la realidad nos enseña que no  necesitamos vivir como  victimas  de nuestro pasado o de nuestro presente, sino elegir  fundamentalmente ser” Dr. WilliamGlasser Choice Theory

La primera premisa es que todos los problemas psicológicos, desde las neurosis mas leves a las psicosis mas profundas, son síntomas de la frustración de esa fundamental necesidad humana de un sentido de la valía personal.

La segunda premisa de Glasser es que la imagen que cualquier ser humano tenga de sí mismo será el factor determinante y radical de toda su conducta. Las personas actúan, y especialmente se relacionan con otras personas, de acuerdo con lo que piensan y sienten acerca de sí mismas. Nuestros problemas interpersonales comienzan en nuestros conflictos intrapersonales. Puede que no sea demasiado difícil estar teóricamente de acuerdo con estas premisas y con la necesidad básica de autoestima, pero en el fragor de la batalla diaria su reconocimiento práctico puede ser toda una hazaña.

Yo puedo fácilmente encontrar las raíces de tus comportamientos detestables en tus inútiles esfuerzos por conseguir una mínima autoestima…hasta el momento en que me hieres. Entonces mis propias cicatrices psicológicas comienzan a dolerme, y dejo de pensar en ti y en tus necesidades y me siento tentado a juzgarte e incluso a herirte. Tengo que decírtelo, es muy importante que lo sepas. Quiero ofrecerte amor incondicional, sé que de verdad lo necesitas, pero no siempre soy capaz de hacerlo: mis propias limitaciones y debilidades me lo impiden. Pero sé que la mayor contribución que puedo hacer a tu vida es ayudarte a que te ames a ti mismo, a que pienses mejor y más amablemente de ti.

Sin embargo, siendo realista, para darte todo lo que necesitas tendría que poseer una perfección que no poseo, porque vivo en lucha con mis propios ideales, a los que a duras penas consigo ser fiel. Pero puedo prometerte que lo intentaré. Intentaré siempre reflejarte tu valor único e irrepetible. Procuraré ser un espejo de tu belleza y de tu bondad. Haré lo posible por leer tu corazón, no tus labios. Intentaré siempre entenderte en lugar de juzgarte y no exigiré que satisfagas mis expectativas como precio para ganar mi corazón.

Por tanto, no me preguntes por qué te amo. Esa pregunta solo invita a responder con un amor condicional. No te amo porque des tal o cual imagen o porque hagas ciertas cosas o practiques determinadas virtudes. Limítate a preguntarme: “¿me amas?”… A eso sí puedo responder: “Por supuesto que si”

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