domingo, 26 de agosto de 2012

Niños en busca de la perfección extrema: cuidado con la obsesión


Muchos chicos y chicas  se esfuerzan de forma excesiva para seguir un ideal de conducta muy difícil de alcanzar. Son perfeccionistas. Según numerosos especialistas,  les resulta fácil caer en la frustración, que les puede causar intensos y dolorosos sentimientos de culpa y de fracaso, que afectan a su vida cotidiana. Además, suelen tener una baja autoestima y una necesidad imperiosa de sentirse queridos.

Chicos-as  que cogen una rabieta si se equivocan cuando pintan un dibujo, que están tensos-as  si no van vestidos de forma correcta o que se frustran o entristecen si no obtienen siempre las mejores notas. El perfeccionismo es un rasgo emocional  poco estudiado, pero que condiciona la vida de muchos niños-as  y, por supuesto, de muchos adultos. Una definición ampliamente aceptada lo define como un conjunto de creencias muy exigentes acerca de lo que las personas consideran que deben llegar a ser. Estos pensamientos son absolutistas, rígidos e irracionales.

 Los perfeccionistas 'sanos' -a diferencia de los 'insanos'- se proponen metas elevadas, pero razonables y alcanzables, tienen altas expectativas de sí mismos y los demás y, aunque esto los vuelve exigentes, no los hace hostiles ni extremadamente críticos. Un criterio que propone para pensar que un-a chico-a  puede ser perfeccionista en exceso es analizar si siente rabia al hacer muy bien -pero no de forma perfecta- una tarea.

Los expertos señalan que algunas de las conductas más típicas de los-as  chicos-as   excesivamente perfeccionistas pueden ayudar a distinguirlos. La más evidente es que son muy inseguros. Más allá de la inseguridad propia y normal de la infancia, los afectados tienen tanto miedo a equivocarse, que prefieren hacer lo que controlan, ya sea en el ámbito académico o al jugar, antes que intentar actividades nuevas. Por eso, repiten de forma constante las actividades que dominan. De este modo, se sienten seguros.

Además, intentan hacer las cosas  de un modo perfecto, un aspecto que les genera una importante ansiedad, y están muy preocupados por las opiniones que los demás tienen de ellos, sobre todo, los padres, los compañeros de clase y los profesores. Son muy críticos con ellos mismos y, a pesar de que obtengan un excelente resultado académico, siempre piensan que lo podrían haber hecho mejor. No entienden que hacer algo muy bien ya vale la pena.

Aspiran a lograr una cualidad que no pueden conseguir y, a consecuencia, se frustran y sufren por no ser capaces. Algunos de los comportamientos más habituales de los niños-as  perfeccionistas son: ansiedad por llegar a tiempo a la escuela, excesiva seriedad y corrección para su edad en el trato con los demás, se enfadan de forma excesiva cuando juegan o pintan y cometen un error, entre otros.

Algunos estudios señalan que la edad más habitual a la que se desarrolla esta orientación hacia el perfeccionismo oscila entre los cuatro y los siete años. Es difícil establecer cuáles son sus causas. Determinados especialistas señalan que los afectados suelen vivir en un contexto familiar muy meticuloso, en el que se valora en gran medida la capacidad de realizar cualquier actividad con excelencia. De este modo, el pequeño afectado siente que solo será querido por sus padres si es perfecto.

No obstante, hay quienes señalan que algunos-as  niños-as  perfeccionistas crecen en ambientes en los que se da todo lo contrario: son laxos y permisivos con las normas o no se valora realizar las tareas escolares de manera correcta. Suelen ser entornos familiares muy caóticos, muy pobres emocional e intelectualmente y, por esto, el niño "huye" de ellos al refugiarse en esta tendencia. En todo caso, la mayoría de los expertos  coinciden en que está directamente relacionado con una baja autoestima y una necesidad apremiante de sentirse querido al hacer las cosas tan perfectas como pueda.

Un enfoque adecuado es  centrarse  en conseguir que los-as  niños-as  actúen de una forma racional y adaptativa para que sus emociones se ajusten a sus resultados. Para ello es necesaria la colaboración de los padres, ya que ellos suelen compartir las numerosas ocasiones en las que su hijo se esfuerza en alcanzar la perfección.

CÓMO AYUDAR A UN-A  NIÑO-A PERFECCIONISTA

  • Se debe animar y motivar  a los niños perfeccionistas, aunque no hayan logrado el resultado deseado en una actividad, enseñandoles a que en la vida vamos aprendiendo a base de enseñar, de intentar las cosas, aunque ello suponga cometer fallos y errores, que son parte de la vida y de los procesos.
  • Cuando tengan una rabieta porque no han hecho de forma perfecta una tarea cotidiana, como pintar un dibujo o hacerse la cama, han de darse cuenta de que el adulto entiende su sufrimiento: "Te entiendo, sé como te sientes"
  • A la vez, hay que transmitirles la idea de que no es necesario que se enfaden tanto, que lo importante es el juego, probar, ensayar, inventar.... independientemente de los resultados. . Los mejores momentos para explicarles que no hay por qué aspirar al perfeccionismo es cuando están tranquilos, justo después de la rabieta o el disgusto, y no en plena crisis emocional.
Hay que fomentarles el gusto por experimentar, focalizandose en aquellas actividades que les hacen disfrutar y divertirse.  La sociedad avanza gracias a la creatividad y persistencia de muchas personas que no se conformaron con lo conocido y que emplearon sus talentos y habilidades intentando cosas nuevas una y otra vez. Los padres somos las personas que podemos alentar a nuestros hijos en una actitud hacia la creatividad y el juego, sin caer en el perfeccionismo, causa de mucho sufrimiento.

Fuente: http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2012/04/15/208669.php

2 comentarios:

  1. Este tipo de "perfeccionismo" es, a mi juicio, producto de padres que no saben amar,o no saben transmitirlo, son niños que no se sienten amados per se y tienen "hacer" cosas para ser amados y aceptados.
    Es como el que necesita "tener" para "valer", "hacer" para ser amado. Tienen que hacer cosas que despierten admiración porque no se sienten lo suficientemente merecedores de amor.
    Hay muchas formas de mostrar esta falta, como el niño que se porta mal para despertar la atención de sus padres, o mostrarse más débil o enfermo, por ejemplo. Dependerá del tipo de padres se mostrará de una forma u otra. Si ellos tienen la impresión de que para ser amado ha de ser débil pues siempre estará enfermo, si cree que haciendo todo perfecto es como va a enamorar a su madre, pues todo perfecto....
    Supongo que ese es el mal de nuestra sociedad, en general no sabemos amar.
    Uno de estos niños diría.."si querer me quieren, pero no les gusto nada!"

    RECETA MILAGROSA: AMARLOS y ACEPTARLOS tal cual SON. Pasar más tiempo con ellos y mostrarles que son hermosos somo son. "ESTE ES MI HIJO MUY AMADO, EN QUIEN TENGO PUESTAS TODAS MIS COMPLACENCIAS"

    Generalmente los padres tienen esa misma carencia afectiva y necesitan que sus hijos sean perfectos para suplir sus carencias y ser al mismo tiempo valiosos. Así que primero sería hacer que esos padres se amaran así mismos como lo que son.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Carolina por este comentario tuyo sobre los origenes del perfeccionismo extremo. Comparto totalmente contigo lo que dices: es la falta de amor incondicional lo que esta detras de las exigencias por hacer, en lugar de fomentar el ser.
    Incluso padres que no tienen una formacion en estos temas, si son amorosos y respetuosos con sus hijos, si les saben dar ese apoyo emocional que necesitan tanto como el sustento... tendran las bases para ser personas equilibradas y seguras para entrar como adultos en este mundo tan competitivo.
    Rosa Estañ ( Educar Hoy)
    Coach Profesional y Familiar

    ResponderEliminar