martes, 23 de abril de 2013

Asertividad en la familia



Ana, pese a ser la única nena en la familia siempre sintió que no se la quería.  No sabe explicar en qué basa esta idea pero está segura de que se ha sentido, incluso, despreciada por sus padres y el resto de su familia. 
Algunas veces, de la  angustia de no saber por qué no era querida llegaba a la conclusión de que tal vez era adoptada, que quizás tenía la culpa de algo malo que había hecho y no lo sabía, que no era una buena hija, que había nacido mujer en lugar de ser hombre...y un montón de historias que se montaba con la ilusión de encontrar el por qué y resolver el enigma. 

Ana, lo tenía claro, el día que supiera por qué no se la quería, cambiaría lo que fuere de ella con tal de ser querida.

La familia es nuestro primer entorno social y el más importante. La calidad de vida de los miembros de una familia depende en gran manera de si la interacción entre sus miembros es agradable. Una familia comprensiva ayuda a sus hijos a desarrollar un sinfín de habilidades. Una familia agresiva y violenta exige a sus miembros estar a la altura de sus expectativas amenazando constantemente el desarrollo de la personalidad de sus hijos y convirtiéndolos  en seres vulnerables y faltos de confianza en sí mismos. También existen las familias aburridas cuya máxima prioridad es hacer el menor esfuerzo posible  por vivir, educando a sus hijos, inconscientemente claro está,  como buenos vegetales.  

Una buena familia debe  poner una  atención  especial sobre las relaciones entre los miembros de su hogar. Cada miembro debe ser consciente de que para colaborar con la armonía familiar debe asumir que, como bien dice Csikszentmihalyi, "las responsabilidades y limitaciones que surgen de la convivencia en familia  van a interferir  con las  propias metas y la libertad de acción de cada miembro. Si no se es consciente de este reajuste en el estilo de vida y las propias metas, la convivencia familiar puede resultar insufrible y hasta traumática.

Por consecuencia,  en el seno familiar uno puede ser muy feliz o puede ser muy desafortunado. Como ya se ha dicho antes eso dependerá de la cantidad de atención que se dedique a las relaciones mutuas, a las metas comunes en familia y  al respeto de las metas individuales de cada miembro.

Disfrutar de una relación familiar armoniosa y agradable ayuda a sus miembros a desarrollar una personalidad  rica y diferenciada. Crecer y vivir en una familia asertiva nos ayuda a sentirnos aceptados, queridos y valorados porque  podemos expresar con total libertad lo que sentimos y pensamos, sin herir los sentimientos de los demás y sin sentirnos culpables por decir lo que pensamos.

Existen pautas para fomentar el estilo de comunicación asertivo en nuestra familia. Por ejemplo, podemos comenzar utilizando con mayor consciencia  la palabra "pero" y cambiarla por la palabra "y"; ya veréis por qué: 

- Cuando converses con tu familia, escoge las palabras adecuadas y no olvides que tu objetivo no es lastimar, ni ofender, ni pelear, ni salir vencedor/a de la discusión...sino encontrar una solución, reconocer, valorar, felicitar, etc. La utilización indiscriminada de la palabra “pero” puede quitar todo el valor positivo a  lo expresado anteriormente a esta palabra. Así, si un padre le dice a su hijo, “Me alegro de que hayas aprobado pero que pena que no obtuviste un excelente” hace hincapié  en la desilusión que siente  porque su hijo no obtuvo mejores notas. Si  sustituimos el “pero” por “y”,  el impacto de la frase sería positivo y haría que el hijo se  sienta valorado y respetado: “Me alegro que hayas aprobado y creo que eres capaz de obtener mejores  notas”.

¿Te animas a intentarlo? Tu familia te lo agradecerá.
Psicopedagoga- Coach Educativa

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