jueves, 5 de septiembre de 2013

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE: ¿QUÉ SON LAS “RESISTENCIAS” FRENTE AL ESTUDIO?





En el ejercicio del Coaching educativo, en suficientes ocasiones,  encontramos niños y jóvenes que han tenido o tienen desencuentros con el aprendizaje y a los que no podemos ayudar “porque no se dejan”.Se podría decir que están parapetados tras una pared invisible que repele cualquier intento de aproximación, sea cuales sean las estrategias que utilicemos. Esta actitud se puede explicar mediante la noción de “resistencia al estudio”, que queda ilustrada con el ejemplo descrito a continuación. Supongamos el caso un estudiante que ha superado todos los cursos previos y se halla en 5º de primaria; pues bien, a la pregunta de: “¿dos más dos?,  la respuesta es: “¡cinco!”.

Este  ejemplo que puede parecer exagerado, sin embargo se aproxima bastante a la realidad. El concepto de “resistencia al estudio” fue acuñado por el sociólogo británico Paul Willis (Willis, 1988).Aquí se va a tratar partiendo de la idea de que los escolares, por razones diversas, sufren alguna frustración durante el procedimiento didáctico que les lleva a una oposición sistemática –consciente o inconsciente- hacia el estudio. Dichas causas se pueden definir brevemente:

Endógenas- Los factores endógenos responsables de la creación de resistencias al estudio son aquellos que se originan en virtud de causas internas. Las circunstancias particulares hablan de una incapacidad de partida de la persona para afrontar determinados retos intelectuales. Esta supuesta ausencia de recursos, se plantea a su vez, desde dos puntos de vista:

Una perspectiva relativa que mide la capacidad individual en relación con sus pares próximos. Un caso arquetípico puede ser el de  un niño que por cualquier razón, tenga dificultades con la lectura y no llegue a leer las 30 palabras por minuto que exigen en su clase de primaria y, que a consecuencia de ello, empiece a ser etiquetado de forma negativa por sus iguales o incluso por sus profesores, si es que estos no tienen la suficiente formación pedagógica para evitar esta doble circunstancia.

Una perspectiva médica- Los casos médicos son los que se centran en aquellos sujetos de los que la ciencia médica declara que existen prevalencias de enfermedades físicas o mentales. Pérdidas de visión, auditivas, enfermedades psicológicas, neurológicas o genéticas. A estas situaciones particulares se puede y se debe adaptar el método de estudio acomodándolo adecuadamente.

Exógenas- Las creadas por el medio ambiente en el que se desenvuelve el estudiante. Por ejemplo, familias desestructuradas o escasez de recursos y oportunidades de educación.
Comunes- Son aquéllas determinadas por la propia naturaleza humana, si bien más que de “factores” habría que hablar del “factor” común que no es otro que el hecho de que el ser humano busca por instinto el placer y evita el trabajo. Según esta premisa, estudiar es laborioso. Pero también es lo que nos puede llevar a las más altas metas de autorrealización. Aunque para experimentar la emoción de coronar la cima, sea  necesario realizar el esfuerzo de escalar la montaña.

En conclusión, cualquiera de estas variables pueden ser la razón de la decepción de nuestros pupilos. Si el fracaso se sucede las veces suficientes, se devalúa su autoestima y la seguridad en sí mismos. La respuesta a estas desvalorizaciones llega a crear  un mecanismo de defensa traducido en una fuerte resistencia al estudio,  que lleva a  nuevos fracasos con sus subsecuentes correlatos de quebranto de autoestima y seguridad. El resultado es la aceptación de un universo subjetivo que desemboca en una espiral descendente capaz de conducir a la frustración absoluta y el fin de los estudios.

La solución está en encontrar el punto de inflexión que nos permita cambiar la dirección del circuito y convertirlo en ascendente: éxito-autoestima-seguridad-más éxito-más autoestima-más seguridad... en una nueva espiral beneficiosa en lugar de perversa.Pero para activar el mecanismo,  en primer lugar, hemos de vencer la “resistencia”  creada por la idea subjetiva de que no es posible lograrlo. Para ello, es fundamental tener en cuenta que las personas respondemos a las expectativas creadas.

Abundando en las tesis del sociólogo estadounidense R. Merton (1910-2003), se podría decir que este “responder a las expectativas creadas”  conforma un buen ejemplo de lo que él denominó “paradoja de la profecía que se cumple a sí misma”. “… Los proverbios captan por completo las ideas sociológicas ampliamente adoptadas…Llámese a alguien ladrón y robará” (Merton, 2010:37)

 Así,  si un estudiante cree que va a fracasar en un examen, quizá deje de estudiar o lo haga con menor intensidad e interés y , de esta forma,  la convicción de que va a suspender propicia que aplique los medios para que su predicción se cumpla.(Merton, 2010:507). 

Por todo lo antedicho, para vencer las “resistencias”, tenemos que atender al alumno ofreciendo la posibilidad de obtener el éxito necesario para impulsar la tendencia hacia el triunfo. Con este fin, en primer lugar, es preciso analizar dónde nace  el primer fracaso y remontarnos hasta  ese punto para iniciar desde allí  la necesaria nivelación.

Pongamos por caso, si un escolar de tercero de primaria se “resiste”  a aprender la división, es posible que la cuestión provenga del segundo curso porque no memorizó correctamente las tablas de multiplicar. Por consiguiente, habría que empezar por recordar la multiplicación. Pero no podemos olvidar que ahora tenemos que enfrentarnos a la falta de autoestima y confianza en sí mismo que no existían en segundo de primaria y a las “resistencias”  correlativas. De esta forma, por descontado, tendremos que empezar  por introducir la multiplicación, pero altamente simplificada e incrementando el esfuerzo a medida que se vayan alcanzando los objetivos, no sólo de aprendizaje sino también de recuperación del alumno mediante la creación de nuevas oportunidades, alcanzables y realistas.

Sobra decir que todo el proceso debe realizarse  en un ambiente de máximo respeto, afectuosidad y de defensa de la intimidad y de la dignidad del alumno –incluso frente a sus compañeros-, tratando las cuestiones que puedan surgir con sencillez y naturalidad.En suma y para terminar,  debemos tener en cuenta a la persona en su conjunto, integral e integrada en su realidad biográfica; sabiendo que si logramos convertir las “resistencias” en  nuevas y flamantes potencialidades, habremos obtenido de forma recíproca, profesor-alumno, alumno-profesor, un avance más en nuestro proyecto compartido de plenitud vital.

Licenciada en Sociología.Autora del libro "APRENDER A MEMORIZAR.Método CIMA

 Bibliografía:
Merton, Robert K. “Teoría y Estructura Sociales”.Fondo de Cultura Económica.Mexico, DF, 2010.
Willis, Paul. “Aprendiendo a trabajar”. Ediciones Akal, Madrid, 1988.

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