sábado, 5 de marzo de 2016

Educar con normas y desde el corazón



¿Esta la educación reñida con la autoridad? 
¿Es malo para los niños ponerles limites?

Te hago estas preguntas porque veo en mi entorno a padres y madres que, literalmente, se los “comen” sus hijos. Les contestan, a veces les insultan, no obedecen a ninguna instrucción, parecen saltar a su ancho por esta vida, como si fuera campo lleno de flores, donde de pronto van a aparecer las hadas madrinas para cumplir, una vez más, sus caprichos.

“No puedo con mi hijo”, son palabras desesperadas de algunos padres que parecen haber perdido el mando, la autoridad y la capacidad para educar con normas, valores, disciplina.

Educar no es una actividad precisamente fácil, no nos han enseñado especialmente cómo se trata a un bebé que grita desesperadamente para que lo cojan en brazos y que sigue llorando cuando lo tomas, le cambias el pañal, le pones el chupete, le quitas los gases, le cantas una nana y así hasta que puedes pasarlo al padre, a la abuela o a la tita que afortunadamente ha ido a veros.

No nos han enseñado las distintas etapas de aprendizaje de los niños, que las hay y se deben aprovechar. Porque la capacidad de absorber sensaciones, imágenes, algunos conceptos, límites y fronteras, son mucho más grandes en determinados periodos, que están definidas por la psicología y la pedagogía.

No nos han dicho que los niños aprenden fundamentalmente por estímulos, opciones, experimentos que van configurando sus conexiones neuronales y madurando su cerebro.

Nadie nos ha informado que la comunicación no verbal, es decir, todo aquello que comunicamos a través del cuerpo, el movimiento, los gestos de la cara, los silencios, los tonos de voz, es más importante que el propio lenguaje.

Hemos ido aprendiendo también que nuestro estado de ánimo lo perciben hasta los bebés, que se ponen altamente inquietos cuando perciben un ambiente hostil, inseguridad, nerviosismo o rabia más o menos manifiesta. Incluso no sabíamos, hasta hace poco, que los bebes perciben el estado emocional de su mama cuando están en el vientre, aún en los estadíos medios del embarazo.

Tantas cosas no nos han dicho, que cada padre y madre o repite modelos de comportamiento vividos en su infancia, o por el contrario dan el bandazo al lado opuesto en materia educativa. Es decir, si sus padres fueron muy estrictos, pudiera darse el caso de que ahora, con su hijo o hija, sean especialmente tolerantes, permisivos.

Los niños necesitan, sobre todo, sentirse amados, protegidos, cuidados en todo momento, en especial en los primeros años, que es cuando se forja la personalidad. Tanto física como emocionalmente. Son importantes los entornos seguros, la estabilidad emocional, los ambientes alegres donde hay comunicación y cariño.

A medida que los niños van creciendo, también necesitan normas sencillas y límites. Esto sí, esto no. Tiene que haber acuerdos educativos entre el padre y la madre, para que el mensaje sea igual. Es muy pernicioso el establecer un “rol de malo” o “rol de bueno”, en función de lo normativo o permisivo que se sea.

Tradicionalmente el padre representa un rol de autoridad y la madre un rol afectivo y cuidador. Afortunadamente hoy muchos hombres están desarrollando la ternura con sus hijos, lo que es muy positivo tanto para ellos como para los niños.


Los niños necesitan límites, normas acorde con su edad y madurez física, mental y emocional, con una buena dosis de amor, que les proporcionará un contexto de seguridad tan necesario para que crezcan de forma armoniosa y equilibrada.

Autora: 
Coach Profesional

Está comprometida con la mejora de la sociedad a traves de la educación en valores y  el desarrollo del talento.

Desarrolla programas de educación financiera dirigidos a padres, niños y adolescentes.  


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